Spiritual Front en el Ethereal Fest.
Audio: Spiritual Front & Naevus - Cold Love In A Cold Coffin Link#1 Link#2 Link#3
Finalmente y tras mucho tiempo en espera, el sábado pude ver en directo a una de las bandas que más ganas le tenía en los últimos tres años: Spiritual Front, la banda de neo-folk italiana que combina ciertos toques cabareteros con una actitud más que macarra, practicando su denominado Nihilist Suicide Pop o cómo también he visto referirse Mafia Folk.
Simone S. -muy simpático todo el- y su banda dieron un concierto impecable. Tanto en ejecución musical como en saber animar el público, en un primer momento bastante distante y pensando más en cualquier otra cosa antes que el concierto que fue, ciertamente, apoteósico. Se notaba perfectamente que todos tenían muchas tablas y sabían qué hacer en todo momento, así como también saber cómo jugar con el público a su mercer. La banda -impecablemente- vestida con trajes negros y corbata blanca y Simone sin esta última, me recordaron en más de una ocasión a Morrissey y sus Ordinary Boys. O al menos eso pensaba mientras Simone se hacía con su guitarra de doce cuerdas, pero una vez liberado de esta, ¡Era aún más Morrissey! Pues la forma que tenía al moverse en escena, la forma que tenía de agitar como un látigo el cable del micro lo hacían un club perfecto de Mozzer. Solo que -además de tener estas influencias- Simone era más que capaz de imponer su propia personalidad y dotar de dramatismo sus composiciones que -como dije previamente- fueron perfectamente ejecutadas por la banda.
El concierto fue un repaso bastante completo a su primer lp Armaggedon Gigolo, así como sus dos EP's previos Bedtime Badtime con la banda inglesa Naevus y Nihilist Cocktails for Calypso Inferno, (Todos estos manteniendo una fuerte cohesión musical, pues encontramos canciones de género tabernario y unas relaciones amorosas bastante destructivas) y cuatro canciones de su último lp Rotten Roma Casino que aún no ha aparecido y que muchos esperamos con especial devoción. Curiosamente las nuevas composiciones también eran muy parecidas a lo que hace Mozzer. Quizá porque se ha desprendido de sonidos de acordeones y de pianos recién salidos de algún prostíbulo. Aún así, impecables nuevas coplas las del amigo Simone.
Y los casi cien minutos de concierto se nos hicieron cortos. Me llevé una foto y un puñado de recuerdos. Qué noche la del aquel día, como dijeron los Beatles.
Simone S. -muy simpático todo el- y su banda dieron un concierto impecable. Tanto en ejecución musical como en saber animar el público, en un primer momento bastante distante y pensando más en cualquier otra cosa antes que el concierto que fue, ciertamente, apoteósico. Se notaba perfectamente que todos tenían muchas tablas y sabían qué hacer en todo momento, así como también saber cómo jugar con el público a su mercer. La banda -impecablemente- vestida con trajes negros y corbata blanca y Simone sin esta última, me recordaron en más de una ocasión a Morrissey y sus Ordinary Boys. O al menos eso pensaba mientras Simone se hacía con su guitarra de doce cuerdas, pero una vez liberado de esta, ¡Era aún más Morrissey! Pues la forma que tenía al moverse en escena, la forma que tenía de agitar como un látigo el cable del micro lo hacían un club perfecto de Mozzer. Solo que -además de tener estas influencias- Simone era más que capaz de imponer su propia personalidad y dotar de dramatismo sus composiciones que -como dije previamente- fueron perfectamente ejecutadas por la banda.
El concierto fue un repaso bastante completo a su primer lp Armaggedon Gigolo, así como sus dos EP's previos Bedtime Badtime con la banda inglesa Naevus y Nihilist Cocktails for Calypso Inferno, (Todos estos manteniendo una fuerte cohesión musical, pues encontramos canciones de género tabernario y unas relaciones amorosas bastante destructivas) y cuatro canciones de su último lp Rotten Roma Casino que aún no ha aparecido y que muchos esperamos con especial devoción. Curiosamente las nuevas composiciones también eran muy parecidas a lo que hace Mozzer. Quizá porque se ha desprendido de sonidos de acordeones y de pianos recién salidos de algún prostíbulo. Aún así, impecables nuevas coplas las del amigo Simone.
Y los casi cien minutos de concierto se nos hicieron cortos. Me llevé una foto y un puñado de recuerdos. Qué noche la del aquel día, como dijeron los Beatles.


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home