Nada.
El domingo pasado cogí a mi hermana pequeña del pescuezo y me la llevé a hacer algo de cultura. Como es joven y facilmente manipulable opté por llevarla al teatro, que es juntamente a la de pintar por numeros, una de mis grandes pasiones. Ya que hay que empezar a pudrir mentes desde la más tierna edad... la selección de la obra fue cosa mía, y evidentemente opté de entre lo malo, lo peor... me fui a ver Sweeney Todd, sí, señor... ya hay muchos musicales con romances imposibles y demás en los que todo acaba saliendo bien, pero no tantos en los que todo acaba como el rosario de la aurora. Por fortuna Sweeney es uno de estos.
La verdad es que tenía mucho miedo al ir a ver una obra de estas características. Es un musical de Sondheim y eso siempre es señal de distinción, pero también es señal de que enseguida vendrán los problemas, ¿Porqué? Porque no es un autor fácil, no escoge librettos sencillos con historias tontas, ni compone para gente que quiere escuchar cosas sencillas. Las canciones de Sondheim siempre tienen disonancias, arreglos extraños y endiabladas letras ideales para que la gente se trabe la lengua al cantarlas. Es decir: Algo de por sí complejo. Si a esto le añadimos una historia sanguinaría repleta de sarcasmos y comentarios clasistas... la cosa se complica aún más. Obviando toda su puesta en escena fantasmagórica y sus coros dignos de cualquier película de terror, en 1979 tras su estreno en Broadway se llevó la friolera de siete premios
TONY, nueve
New York Drama Critics Circle Awards y siete
Drama Desk. Lo normal que tiene casi cualquier centro parroquial con cuatro chavales que hacen teatro, vamos.
Y, en definitiva, uno de mis musicales preferidos. En una de esas pocas veces en donde gente como Angela Lansbury deja de ser la abuela entrañable -y gafe- de
Se ha escrito un crímen o
La Bruja novata y con un soberbio George Hearn (Aunque lo estrenó en Broadway Len Cariou) y ver que son personajes hechos a su medida. Que defienden unos personajes oscuros, brutales y totalmente exceptos de ética... por cosas como esta y otras tantas... tenía miedo al ir al teatro. Aunque ya habían unas cuantas cosas a su favor, la primera era que el director era Mario Gas, la segunda es que su mujer, Vicky Peña, repetía en el papel de Miss Lovett como hace ya catorce años, así como la reincidencia de la mayoría del reparto original del Sweeney Todd en Barcelona en 1995, a excepción de Constantino Romero, pero supliéndolo Joan Crosas. Que también le suplió ya en diversas ocasiones tras la gira originada con el primer montaje español. Pero siempre hay miedo... por fortuna éste se disipó pronto... las interpretaciones, excepto alguna carencia estaban todas de notable, las voces (Excepto el falsette de Beagle y Pirelli en el coro final) perfectas...es decir, a nivel interpretativo dejaron el pabellón muy alto... ahora bien, el espectáculo también tenía sus cosas malas...
La primera, para mi, fue la traducción. Que se notaba que era una re-re-traducción, que se notaba que esta versión castellana provenía de la que se tradujo en su día al catalán y que era muy muy buena. Supongo que lo que principalmente me chirriaba eran algunas palabras que me hacia tener ciertos dejavús y creía estar en La Bella y la Bestia antes que en el Sweeney Todd... obviando eso creo que al espacio escénico le faltaban metros... de profundidad iba bien, pero de anchura faltaban cuatro o cinco metros por lado, porque estaba toda la escenografía más que compactada. Supongo que teniendo presente el video de 1982 que grabó en el Uris (Ahora Gershwin) Theatre, que es un auditorio de casi dos mil localidades entre platea y gallinero y el pequeño Apolo, pues... se notan ciertas diferencias, sí.
El último gran problema del Sweeney, para mi, es que suena
demasiado bien. Bien se sabe que en España todo lo hacemos deprisa y corriendo y por eso lo hacemos todo mal, pero en cambio se nota que aquí, quién diseñó el sonido se pasó muchísimo tiempo sudando tinta, porque quedaron demasiado bien camufladas la mayoría de disonancias de las músicas. Así pues, hizo un trabajo muy bien, tan bien hecho que estaba mal hecho. Me faltaban sonidos chirriantes que me recordasen que eso era el Sweeney y no otro musical cualquiera. Pero parece que eso solo lo noté yo y que yo ya iba mentalizado a que quería algo muy oscuro, solo obtuve algo oscuro a secas... pero me lo pasé como un enano casi toda la obra y fueron irreprimibles las lágrimas en el Pretty Women y su reprise de la escena final. Pero claro, ya a partir de ahí... poco veía... mis ojos ya estaban demasiado aguados y preguntándome cuando iba a volver...