El concierto de Aranjuez y mi síndrome de Stendahl.
Audio: Nada.
La pasada madrugada revisioné una película que vi hace muchos años llamada "Tocando al viento". Película británica de ambientación ochentera y que narra las desventuras de la banda de música de una cuenca minera de Yorkshire. Durante los primeros minutos de la película la banda de vientos interpreta una versión resumida del segundo movimiento del concierto de Aranjuez del maestro Joaquín Rodrigo. Me estremecí como no hacía en mucho tiempo.
Pese a todo, esta madrugada me he animado a escuchar una interpretación por la sinfónica con el guitarrista australiano John Williams. Todo iba según lo establecido, mi cuerpo latente y vibrante al compás de la música, Williams se apoderaba solo del Albert Hall con su guitarra mientras llegaba al clímax. Un clímax bien conocido por mi y terriblemente arrebatador. Contrastable en el vídeo a partir del minuto 08:04
Pese a todo, esta madrugada me he animado a escuchar una interpretación por la sinfónica con el guitarrista australiano John Williams. Todo iba según lo establecido, mi cuerpo latente y vibrante al compás de la música, Williams se apoderaba solo del Albert Hall con su guitarra mientras llegaba al clímax. Un clímax bien conocido por mi y terriblemente arrebatador. Contrastable en el vídeo a partir del minuto 08:04
A partir de ahí se han disparado las emociones, todo el vello de mi cuello se ha erizado, he notado rigidez terriblez en los músculos de mis extremidades y mi estómago, he comenzado a hiperventilar, las lágrimas han empezado a brotar y una terrible sensación de angustia se ha apoderado de mi. Lo comunmente conocido como un ataque de ansiedad, vamos. Normalmente estos ataques únicamente aparecen en casos como casos de extrema presión y similares. Pero esto, estando en la más absoluta calma y tratandose de la audición de una pieza musical, creo yo, que debe ser considerado como el Síndrome de Stendahl.
Todo esto me ha llevado a recordar cuando tenía quince o dieciséis años, en clase de cuarto de la E.S.O. y cuando creo que escuché por primera vez dicho movimiento de esta pieza y todo lo que precipitó.
La clase de música no era un sitio especialmente calmado, las hormonas se notaban y las voces normalmente eran más audibles que la propia audición. Pero ese día todo era diferente. El silencio fue sepulcral y para muchos la audición fue un momento arrebatador por no decir -cuasi- letal. Las lágrimas y la sensación de agobio fueron las dos principales corrientes a seguir, e incluso recuerdo una huída de clase que acabó en vomito entre los baños y pasillos del instituto. Un cúmulo de amargos momentos mezclado con un montón de sensaciones más que evoca la pieza de Rodrigo.
Hoy, unos once años años después, vuelvo a sentir la misma sensación de angustia a la par que disfrute de la belleza de la composición. Solo que ahora siendo consciente del contexto en el que realmente fue escrita la pieza, en el exilio de los finales de la guerra civil española de y con la sombra de la segunda guerra mundial planeando sobre Europa.
De hecho todo esto es una sensación similar a la que tuve cuando escuché la interpretación de la tradicional catalana "El cant dels ocells" por Pau Casals en 1971 en Nueva York en el día de las Naciones Unidas. Posiblemente un momento único e irrepetible del que por fortuna tenemos grabación. Aunque tengo la certeza de que dista mucho esta grabación de la sensación que debió ser el poderlo escuchar en directo. Afortunadamente me conformo con poco y espero no tener que emocionarme jamás por la interpretación de un músico en el exilio, aunque en estos días que corren... quién sabe...
Todo esto me ha llevado a recordar cuando tenía quince o dieciséis años, en clase de cuarto de la E.S.O. y cuando creo que escuché por primera vez dicho movimiento de esta pieza y todo lo que precipitó.
La clase de música no era un sitio especialmente calmado, las hormonas se notaban y las voces normalmente eran más audibles que la propia audición. Pero ese día todo era diferente. El silencio fue sepulcral y para muchos la audición fue un momento arrebatador por no decir -cuasi- letal. Las lágrimas y la sensación de agobio fueron las dos principales corrientes a seguir, e incluso recuerdo una huída de clase que acabó en vomito entre los baños y pasillos del instituto. Un cúmulo de amargos momentos mezclado con un montón de sensaciones más que evoca la pieza de Rodrigo.
Hoy, unos once años años después, vuelvo a sentir la misma sensación de angustia a la par que disfrute de la belleza de la composición. Solo que ahora siendo consciente del contexto en el que realmente fue escrita la pieza, en el exilio de los finales de la guerra civil española de y con la sombra de la segunda guerra mundial planeando sobre Europa.
De hecho todo esto es una sensación similar a la que tuve cuando escuché la interpretación de la tradicional catalana "El cant dels ocells" por Pau Casals en 1971 en Nueva York en el día de las Naciones Unidas. Posiblemente un momento único e irrepetible del que por fortuna tenemos grabación. Aunque tengo la certeza de que dista mucho esta grabación de la sensación que debió ser el poderlo escuchar en directo. Afortunadamente me conformo con poco y espero no tener que emocionarme jamás por la interpretación de un músico en el exilio, aunque en estos días que corren... quién sabe...


2 Comments:
Sublime creo que es de las composiciones mas maravillosas que se ha creado el hombre.
La interpretacion de paco de lucia es acojonante tambien mas flamenca, pero igual de increible.
Me debatía cual poner, si esta o la de Paco de Lucía o la de Williams, y acabé optando por esta segunda. Aunque me encontré (y me encuentro) con el corazón dividido
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