Fin de semana de conciertos: Gogol Bordello y The Bitter Tears.
Audio: Catalunya Informació Link#1
Por cuestiones temporales me fue imposible ver a los teloneros de Gogol Bordello, aunque no prometían gran cosa. Pese a ser unos Mexicore (Sin esto referirme a bandas de industrial mexicano como Hocico, Amduscia y sus miles de clónicos) que prometían mucho conceptualmente y poco musicalmente, o al menos eso es lo que pude valorar en su MySpace. Pero no me lamento. Aunque la banda principal me dejó muy buen sabor de boca. Aunque la verdad es que el público era extraño. Modernos tatuados que por eso ya se creen que pueden pegarse, perroflautas y otras sub-especies de hippies. Mucha chusma en general, sí.
El concierto muy bueno, sí. De eso no hay duda. Aunque perfectamente estudiado. Que bien sabían cuando la banda se iba a lanzar al público, hacer el pasito Iron Maiden (Ponerse las guitarras en primera fila y menearse todos igual) y cosas así. La versión latinoamericana de Skin de Skunk Anansie también tenía todos sus pasos ensayados y nada fallaba. Todo predecible, sí. Aunque eso, sí. Era guapísima.
Fue un gran concierto, pero la sorpresa fue cero. El público estaba más que enloquecido y no entiendo demasiado bien el porqué. Pues bien me gustan los Gogol Bordello, pero me parece que solo vi a Go, los Gol no se estarían, el Bordello se quedó en casa. Seguro.
El domingo, en cambio, fui con Mireia, Raúl y Ana al concierto de The Bitter Tears. Solo habíamos escuchado sus canciones vía MySpace un día antes y nos tenían el corazón robado. Así que nos acercamos hasta el casal jove de Roquetes a verlos, allí ya nos enamoraron por completo. Eran teloneados por los Mozarella. Unos chavales del barrio, que además organizaban el concierto y uno era conocido mío. Todo quedaba en casa. Hacían una especie de post-rock en versión happy y toques funk o algo así. A los Tears los veía como unos chicos muy formales esperando su turno. Parecían una suerte de Dinosaur Jr. jóvenes y con un cansancio latente... pero era solo lo que parecían... en cuestión de minutos se habían cambiado y daban una imagen extraña... el batería, que se parecía mucho a Voltaire, se había embadurnado en betún y trataba de ser la Mami de Lo que el viento se llevó, su teclista calvo llevaba una larguísima peluca de rastas, unos calzoncillos sucios y una americana que le hacía parecer elegante. Varios de sus dientes habían desaparecido bajo el betún, y después su bajista y voz ocasional que llevaba unos pantalones de peto que -definitivamente- no eran de su talla ni de su sexo y para rematarlo su cantante se había travestido con un vestido negro con purpurina y lentejuelas, falda tejana debajo y unos leotardos blancos, los calcetines iban por dentro de estos... se les podría ubicar muy al sur de Norteamerica, pero no, eran de Chicago y eran geniales. Pues parecían la versión sureña de The Tiger Lillies, con sus historias de perros muertos y sus pulgas, niños con problemas, sangre y odio... me recordaron también a gente como Reverend Glasseye And His Wooden Legs y gente así. Quedé completamente maravillado con su discurso y aunque todo era plenamente inteligible, su bajista Mike, chapurreaba bastante bien el castellano y bromeaba constantemente con el público, predijo la inminente moda de su pantalón de peto e indagaba acerca de cómo era nuestra vida en México...
Sin duda lo mejor del fin de semana y uno de los conciertos más divertidos y surreales que he visto en mucho tiempo...
El concierto muy bueno, sí. De eso no hay duda. Aunque perfectamente estudiado. Que bien sabían cuando la banda se iba a lanzar al público, hacer el pasito Iron Maiden (Ponerse las guitarras en primera fila y menearse todos igual) y cosas así. La versión latinoamericana de Skin de Skunk Anansie también tenía todos sus pasos ensayados y nada fallaba. Todo predecible, sí. Aunque eso, sí. Era guapísima.
Fue un gran concierto, pero la sorpresa fue cero. El público estaba más que enloquecido y no entiendo demasiado bien el porqué. Pues bien me gustan los Gogol Bordello, pero me parece que solo vi a Go, los Gol no se estarían, el Bordello se quedó en casa. Seguro.
El domingo, en cambio, fui con Mireia, Raúl y Ana al concierto de The Bitter Tears. Solo habíamos escuchado sus canciones vía MySpace un día antes y nos tenían el corazón robado. Así que nos acercamos hasta el casal jove de Roquetes a verlos, allí ya nos enamoraron por completo. Eran teloneados por los Mozarella. Unos chavales del barrio, que además organizaban el concierto y uno era conocido mío. Todo quedaba en casa. Hacían una especie de post-rock en versión happy y toques funk o algo así. A los Tears los veía como unos chicos muy formales esperando su turno. Parecían una suerte de Dinosaur Jr. jóvenes y con un cansancio latente... pero era solo lo que parecían... en cuestión de minutos se habían cambiado y daban una imagen extraña... el batería, que se parecía mucho a Voltaire, se había embadurnado en betún y trataba de ser la Mami de Lo que el viento se llevó, su teclista calvo llevaba una larguísima peluca de rastas, unos calzoncillos sucios y una americana que le hacía parecer elegante. Varios de sus dientes habían desaparecido bajo el betún, y después su bajista y voz ocasional que llevaba unos pantalones de peto que -definitivamente- no eran de su talla ni de su sexo y para rematarlo su cantante se había travestido con un vestido negro con purpurina y lentejuelas, falda tejana debajo y unos leotardos blancos, los calcetines iban por dentro de estos... se les podría ubicar muy al sur de Norteamerica, pero no, eran de Chicago y eran geniales. Pues parecían la versión sureña de The Tiger Lillies, con sus historias de perros muertos y sus pulgas, niños con problemas, sangre y odio... me recordaron también a gente como Reverend Glasseye And His Wooden Legs y gente así. Quedé completamente maravillado con su discurso y aunque todo era plenamente inteligible, su bajista Mike, chapurreaba bastante bien el castellano y bromeaba constantemente con el público, predijo la inminente moda de su pantalón de peto e indagaba acerca de cómo era nuestra vida en México...
Sin duda lo mejor del fin de semana y uno de los conciertos más divertidos y surreales que he visto en mucho tiempo...


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