Leyendo... La maldición de los Dain.
Audio: Nada.
- Pero... ¿es posible que, viviendo como vives de husmear ne las vidas ajenas, estés burlándote de la curiosidad que le gente me inspira y mis desvelos para satisfacerla?
- Somos diferentes -le contesté-. Mi trabajo tiene por finalidad meter a la gente en la cárcel; y me pagan por ello, aunque no tanto como debieran.
- No veo la diferencia. El mío tiene por objeto encerrar a la gente en un libro, y por eso me pagan, aunque no tanto como debieran.
- Sí, pero ¿de qué sirve eso?
- ¡Dios lo sabe! ¿Para qué sirver meter a la gente en la cárcel?
- Alivia la congestión -dije-. Si metieran en la cárcel a una cantidad suficiente de personas, no existirían los problemas de circulación en las calles.
- Somos diferentes -le contesté-. Mi trabajo tiene por finalidad meter a la gente en la cárcel; y me pagan por ello, aunque no tanto como debieran.
- No veo la diferencia. El mío tiene por objeto encerrar a la gente en un libro, y por eso me pagan, aunque no tanto como debieran.
- Sí, pero ¿de qué sirve eso?
- ¡Dios lo sabe! ¿Para qué sirver meter a la gente en la cárcel?
- Alivia la congestión -dije-. Si metieran en la cárcel a una cantidad suficiente de personas, no existirían los problemas de circulación en las calles.
La maldición de los Dain, de Dashiell Hammet.


2 Comments:
Interesante, ya me pasará ese libro de Hammet.
Hecho. Ya se lo dejo aquí guardaíco para cuando se pase a buscarlo.
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