Raro.
Audio: Nada.
El domingo por la mañana me sentí un poco como aquel marciano que fantaseo ser. En sí, todos mis actos eran bastante vulgares, pero creo que la suma de estos y el encontrarme rodeado de gente que venía de una larga noche de fiesta me confundió. No hacia más que escuchar melodías del maestro Sondheim y (h)ojeaba el primer volúmen de Gloom Cookie que Mireia me había dejado horas antes. Nada extraordinario. Escuchar y tararear melodías de un viejo espectáculo de revista y leer una historia encorsetada en viñetas. De bien seguro que más de un autor, al tratar de describirme, en según qué contexto no llegaría más allá de personaje harto vulgar y despreciable. Pero en ese tren me sentí completamente descontextualizado en tiempo y espacio...


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